martes, 31 de marzo de 2009

LOS IMPAGOS Y LOS MOROSOS


"Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás".
Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.


Libro recomendado: "Cobro de impagados" de Pere J. Brachfield, director del Centro de Estudios de Morosología de EAE.

Desde hace tiempo existe cierto malestar entre los pequeños empresarios españoles, debido entre otras cosas a la existencia de una legislación ineficiente que provoca muchos disgustos a la empresas que financian a sus clientes, y muchas alegrías a las empresas o ciudadanos que se proponen no liquidar sus deudas.

Este malestar se intensifica en época de crisis.
En España, la morosidad es un mal endémico derivado en muchos casos de la suspicacia de unos pocos y de la dejadez o falta de constancia de otros.

Según Pere J. Brachfield, director del Centro de Estudio de Morosología del EAE Business School, "el impago de nuestras empresas alcanzó en 2008 la nada despreciable cifra de casi 200.000 millones de euros, y sigue subiendo con unos 15.000 millones más al mes en 2009".

Y es que en España tenemos unos plazos de pago desproporcionados, ya que la media de cobro de las deudas en nuestro país se sitúa en torno a los 94 días, mientras que la media en Europa es de 59,2, según Luis Salvatierra, director general de Intrum Justitia.

Parece sin embargo que quienes soportan más retraso en sus cobros son las empresas de la construcción, que soportan plazos medios superiores a los 230 días. Curiosamente, según denuncia el Presidente del Círculo de Empresas Andaluzas de Construcción y Obra Pública, Enrique Figueroa, se calcula que aproximadamente el 20% de la morosidad en este sector proviene del sector público.

Según Brachfield, "el porcentaje de los efectos de comercio impagados sobre vencidos alcanza ya el 6,1% y el Índice de Crédito y Caución de Incumplimiento, que compara los niveles de impago de las operaciones comerciales a crédito entre empresas españolas, refleja un empeoramiento del 130,5%, y una de cada diez empresas tiene un elevado riesgo de impago en los próximos 12 meses".

Parece, a tenor de los datos, que en España tenemos una especie de 'gen' moroso, según otro estudio de la UE, en España tenemos un exceso de ganas de consumir 'de gratis', puesto que se estima que el 62% de los impagos provienen del simplemente 'no pago porque no me da la gana', en los tiempos que corren, con la excusa de la crisis, 'los profesionales del impago' han encontrado el terreno perfecto para moverse como pez en el agua.

Por territorios, Andalucía, seguida muy de cerca por la comunidad valenciana son dos de las comunidades que más sufren los efectos de los impagos, quizá porque se haya dependido más de la construcción, que es uno de los sectores que más está sufriendo la crisis.

¿Por qué sufrimos este exceso de morosidad?

Uno de los motivos parece ser la falta de cultura empresarial en relación al estudio y seguimiento de los cobros de los clientes. No se suele disponer de una persona que se encargue de este asunto, algo que empieza a ser imprescindible en los tiempos que corren.

Las pymes españolas no se toman en serio el problema, bien porque no saben como atajarlo, bien porque piensan que sólo van a conseguir perder tiempo y dinero en un largo y costoso procedimiento judicial. Por desgracia no se equivocan.

Conozco dos empresas que se dedican a la venta de materiales de construcción.

Una de ellas decidió que a partir de cierto volumen de ventas, el cliente que quería pagar a plazos tenía que estar asegurado en Crédito y Caución; es una forma de asegurar el cobro de las facturas.
Funciona de la siguiente manera, primero informo a la empresa aseguradora de quien es mi cliente y ésta me comunica si me asegura su cobro. Si la respuesta es afirmativa, la empresa vende a crédito con la confianza de que si el cliente no paga, el que paga 'casi' toda la deuda es la aseguradora.
Si la respuesta es negativa, lógicamente el cliente tendrá que pagar al contado si quiere llevarse la mercancía.
Este sistema de venta cuesta muy caro a la empresa que lo contrata, además, provoca el rechazo de muchos clientes, que prefieren buscar otros proveedores con menos exigencias.

La otra empresa vendía con créditos a tres y seis meses sin ningún tipo de aval ni seguro. Lógicamente esto consigue la aceptación de muchos más clientes que en el caso anterior, y por tanto más ventas.

En poco tiempo los socios de la segunda empresa cambiaron su status social al conseguir incrementar su patrimonio personal de manera significativa, y darse un buen chapuzón en el mar del consumismo, gracias a las cuantiosas ganancias que obtuvieron por su próspero negocio.

Mientras que los socios de la primera empresa, la que aseguraba a sus clientes, aunque les iba bien, no consiguieron ni mucho menos unos beneficios tan fructíferos como los segundos.

Pero vino la crisis, y adivinan quien a cerrado su negocio por impagos y quien tiene embargados la mayoría de sus bienes, quejándose de no recibir ayudas de ningún tipo. Pues efectivamente aquellos que dejaron a la suerte el cobro de sus facturas, las deudas contraídas con clientes que se declararon insolventes ascendió a cientos de miles de euros.

Sin embargo la empresa que aseguró sus ventas, no sólo sigue funcionando, sino que además ha conseguido captar la mayoría de clientes de la empresa que ha cerrado.

En España existe un procedimiento judicial llamado 'monitorio' mucho más barato que el procedimiento 'normal', para deudas inferiores a 30.000 euros, en el que apenas en unos meses se puede dictar sentencia, y si procede se embargan los bienes del deudor.
El problema viene en que el deudor tiene cierta facilidad para eludir esta circunstancia y obligar a iniciar un procedimiento declarativo, con lo que ya nos iríamos a unos dos años de espera, con unos gastos económicos mucho mayores. Cuando llega la resolución de la sentencia, el deudor ya ha puesto sus bienes ha buen recaudo, haciendo infructuosa la reclamación de la deuda, eso sí los abogados y procuradores sí cobran suculentos honorarios por la gestión realizada.

Las soluciones a este mal endémico no son fáciles, pero se pueden plantear algunas ideas:

Las sociedades que se declaran en quiebra, suelen tener pocos o nulos bienes en el patrimonio de la empresa, por lo que a los acreedores sólo les queda denunciar a los administradores para demostrar mala fe en sus actuaciones y conseguir que éstos respondan con sus bienes personales de las deudas contraídas por la sociedad. Si se modificara la ley a fin de conseguir mayor responsabilidad de los administradores por sus actos, podríamos dar un paso gigante hacia la desaparición de este mal que es la causa de la desaparición de muchas empresas españolas.

Las pymes catalanas, por ejemplo, demandan al ejecutivo, la aprobación de un Reglamento que determine la existencia de un plazo máximo de 30 días para operaciones comerciales, ampliable a 60 días sólo para casos excepcionales.

Además los técnicos de Hacienda han solicitado a la Agencia Tributaria que se reduzca a tres meses el plazo reglamentariamente exigido para que las empresas puedan recuperar el IVA que han pagado de facturas que no se han cobrado todavía.

Este colectivo también ha propuesto que aquellas empresas que tengan facturas por cobrar de alguna Administración Pública, puedan compensar estas cantidades con el pago de sus impuestos.
Ambas propuestas serían una forma muy conveniente de mejorar la tesorería de las empresas españolas.

Otra de las ideas que habría que plantearse es cobrar intereses de mora y sanciones indemnizatorias 'por ley' a los deudores que se extralimitan en el pago de sus deudas.

Se deberían simplifar aún más los procesos judiciales para favorecer al denunciante, y no al denunciado, como ocurre hoy día. Ampliando competencias a los secretarios judiciales para que puedan agilizar procesos.

Se espera que en breve el aplazamiento del pago de impuestos sin necesidad de aportar avales ascienda hasta los 18.000 euros, de los 6.000 euros de límite que existe en la actualidad.

La Ley cambiaria actual tampoco ayuda a las empresas, quizá una revisión de ésta o una mejor aplicación conseguiría una diminución de la morosidad en este país.

6 comentarios:

  1. Llamarme mujer de poca fe, pero que poca confianza le tengo al sistema judicial español!!!

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  2. Para deudas de bajo calibre, el monitorio ha sido un acierto, es bastante rápido precisa de poca documentación, no incurres en gastos jurídicos, o solo los incurres en caso de oposición del deudor y si la deuda excedes de 900 hasta los 30.000, para mí un acierto, insuficiente desde luego pero por una vez se ha hecho algo positivo (bueno ya hace 2 o 3 años que funciona esto).

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  3. Hola Xavi, es un placer verte por aqui.

    Opino lo mismo, ha sido un acierto crear este tipo de procedimiento, mucho más rápido e incluso efectivo que el procedimiento normal.

    Sin embargo, hay que seguir avanzando, porque los tiempos corren y porque los 'morrosos' son como los virus, que mutan para adaptarse a las nuevas situaciones. La Justicia no debe quedarse anclada tampoco y debe seguir adecuando sus leyes a los nuevos tiempos.

    un saludo,
    josé carlos

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  4. El monitorio deberia considerarse más una recuperación amistosa que judicial. Su efectividad es bastante limitada en caso de haber fracasado una via amistosa pura.
    Creo que el gran problema del moroso en estos momentos es que la falta de fondos. Sin fondos no se paga. Hasta que no se reactive la economia de nuevo, la morosidad seguirá por las nubes.

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  5. Opino que debe estudiarse en profundidad la morosidad de la Administración pues son muchas las empresas pequeñas cuyos ingresos solo son los del concurso con la Administración y si no paga ya me diréis que hacen

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  6. Tienes razón Salustio, el monitorio, ante empresas que no quieren pagar es poco efectivo, puesto que existen recursos para saltarse este procedimiento, por eso abogo por un cambio legislativo que imponga más trabas a los que no pagan.

    Efectivamente la morosidad de las empresas, tal y como dices 'anonimo' se debe en buena parte a una Administración Pública con la que no puedes luchar, tal y como comento en el post, este es uno más de los problemas que tenemos en este país.

    gracias por los comentarios.

    saludos.
    josé carlos.

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