"Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa". Pedro Solbes - Ministro de Economía - 11 de febrero de 2008.
En Marzo, de nuevo
volvió a crecer el paro,
35.988 españoles más perdieron su trabajo, y ya van ocho meses consecutivos de aumento del desempleo, con lo que ya llevamos la impresionante cantidad de 4.166.613 personas inscritas en las listas del INEM según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo e Inmigración.
En los últimos doce meses, el paro ha amentado en 561.211 personas. Por lo que la tasa de paro española casi dobla ya la media de los países de la zona euro.
No cabe duda que la gran preocupación de los españoles a día de hoy es la búsqueda de empleo,
y que encontrarlo es tarea realmente ardua y complicada, tal y como está la situación actual. Sin embargo, da la impresión que sólo los trabajadores y los empresarios veamos alarmante esta situación. Y si no, ¿cómo es posible que a día de hoy, todavía no se hayan tomado medidas contundentes para frenar la sangría empresario-laboral?
Mientras el Gobierno está en el parque dando de comer a las palomitas nos machaca incesantemente afirmando que esta crisis ya es agua pasada, sin decirnos en ningún momento a que Oráculo ha consultado.
Los sindicatos por su parte, continúan con las manos cruzadas mientras no se toquen los derechos de los trabajadores. Eso sí, aunque ni un sólo trabajador de este país tenga trabajo. Porque lo importante no es si los trabajadores tienen trabajo, lo que importa es que si algún día trabajara alguno de ellos, tengan asegurado un sindicato que los defienda, por eso es tan importante que los compañeros sindicalistas, aunque se dediquen a jugar al parchís con la patronal, tengan bien aseguradas sus nóminas pagadas por el Estado, que ya quisieran muchos funcionarios para sí.
La patronal, es otra que tal canta, patrocinada por las grandes corporaciones de este país, y por el mismo Estado, al frente del peor ejemplo de empresario de este país, y poniendo como baza principal los males en materia laboral del pequeño autónomo, lo único que pretende es conseguir prebendas para sus grandes empresas. Y si no, no se explica como es posible que exista la misma normativa laboral para una pequeña empresa que para una multinacional.
En este país, o hay demasiados trabajadores, o pocos emprendedores que estén dispuestos a contratar. La pregunta es ¿por qué existen tantas personas desempleadas, que prefieren seguir haciendo cola delante de las oficinas del INEM, antes que utilizar el recurso del autoempleo?, ¿por qué no hay más gente que se decide a montar su propio negocio?, ¿es realmente tan complicada la opción del trabajador autónomo?.
Quizá estas son las preguntas que debieran hacerse los agentes sociales y nuestro Ejecutivo, en vez de enzarzarse en absurdas disputas de niño de colegio para acabar no haciendo nada. Quizá la cuestión es saber porqué hay tan poca iniciativa empresarial en este país,
quizá el enfoque debería ir encaminado a crear futuros empresarios, capaces de dar empleo a otras personas al tener unas condiciones suficientes para la empleabilidad.
Una gran mayoría de personas prefieren ser contratadas, antes que contratadoras. Las causas de esta situación son varias:
la crisis de consumo que asola nuestro país,
la falta de financiación para comenzar una actividad,
las trabas administrativas sin límites y
las cargas laborales que supone la contratación.
Dar soluciones a tan importante problema no es fácil, pero la peor de las decisiones que se puede adoptar en estos momentos es no hacer nada, que es justo lo que estamos haciendo.